No sé qué tan común, ni en qué lugares del mundo suceda que en ciudades que se suponen son modernas y desarrolladas, suceda que en pleno siglo XXI se aparezca una planga que esté acabando con los pocos árboles que hay en la ciudad; tristemente, esto es lo que está sucediendo en Guayaquil.
La infección por cochinilla en los árboles puede tener varios efectos negativos en una ciudad y en su entorno, sobre todo en ciudades con clima y geolocalización como Guayaquil. Es por eso que la nueva administración municipal de la ciudad, liderada por el alcalde Aquiles Álvarez, le dio a este tema, la mayor prioridad posible para detectar que hacer en Guayaquil para resolver este problema y salvar la mayor cantidad de árboles posibles, no solamente de los parques de Guayaquil, los cuales comprensiblemente algunos si se han visto afectados, sino de toda la ciudad.
Debido a esta plaga, la ciudad se vio afectada de varias maneras como por ejemplo::
Daño a al menos un 35% de los árboles de la ciudad: Las cochinillas son insectos que se alimentan de la savia de los árboles, lo que debilita gradualmente a los árboles al reducir su capacidad para llevar a cabo la fotosíntesis y absorber nutrientes del suelo. Esto puede hacer que los árboles se vuelvan más susceptibles a otras enfermedades y a condiciones climáticas adversas.
Estética y valor de la propiedad en diversas partes de la ciudad, disminución de la biodiversidad, sobre todo de especies dependientes de los árboles, problemas de insalubridad que afectaban también a los habitantes de las zonas más afectadas, etc.
Se han estado tomando varias medidas para solventar el tema, desde medidas indirectas, como auditar a industrias que están dentro de la periferia de la ciudad y que sin embargo aún no han hecho la gestión para obtener su certificado de medio ambiente Ecuador, pues se determinó que había una incidencia del exceso de polución (contaminación ambiental) que afectó los sistemas de defensa natural de los arboles; hasta medidas más directas e inmediatas como la poda y desinfección, o incluso se determinó el quitar los árboles que ya estaban demasiado dañados, para salvar a los demás en su entorno.
Se hizo también identificación y monitoreo, control biológico y tratamientos químicos.
La gestión de la cochinilla en los árboles urbanos generalmente requiere una combinación de enfoques y, a menudo, la colaboración entre residentes, autoridades locales y expertos en arboricultura para garantizar un entorno urbano saludable y atractivo.
Seguramente en los países del primer mundo, esto no ha de suceder, pero como están las cosa a nivel mundial, quise compartir la experiencia de lo sucedido en mi ciudad, para que lo tengan presente, y le den la prioridad necesaria al cuidado de la naturaleza en sus entornos.